Todos tus clientes en una lista
Cada persona que te escribe queda con su nombre, su número y lo que pidió. Al mes puedes ver quién no ha vuelto y escribirle.
La lista donde queda cada cliente, la operación que hoy llevas a mano, el WhatsApp que contesta y los anuncios que traen gente. Contrata una sola pieza o todas, como te convenga. Lo montamos en una o dos semanas.
Contrata solo la que necesitas hoy: no hay paquete obligatorio ni mínimo. La mayoría empieza por dentro, poniendo en orden lo que nadie ve, que son sus clientes y la operación del día a día. Con esa base puesta, el WhatsApp se conecta encima y deja de escaparse gente.
Cada persona que te escribe queda con su nombre, su número y lo que pidió. Al mes puedes ver quién no ha vuelto y escribirle.
Cuando tus clientes ya están ordenados, esto va encima. Le enseñamos tus precios, tu horario y tus servicios: contesta al instante y cuadra la cita. Lo que no sabe, no se lo inventa, te lo pasa a ti con el nombre y el número ya guardados.
Apuntados a tu zona, y el clic manda a la gente directo a tu WhatsApp. Cada mes te decimos cuántos escribieron y cuánto costó cada uno.
Qué haces, cuánto cuesta y un botón que abre el chat. Nada de menús con ocho pestañas que nadie abre. (Como esta.)
Pasar pedidos a una hoja de cálculo, mandar el recordatorio de la cita, avisarle al equipo cuando entra una reserva. Dinos cuál es la tuya.
El día antes de la cita tu cliente recibe un mensaje para confirmar. Al que dijo que lo iba a pensar, se le escribe a los tres días.
Cada pieza se cotiza suelta y tiene su propio precio. Si no sabes por cuál empezar, cuéntanos qué haces y te decimos cuál te conviene primero.
Media hora por WhatsApp o llamada. Nos enseñas cómo te escriben hoy y qué te preguntan siempre. Esa conversación no se cobra.
Entre una y dos semanas. Antes de conectarlo a tu número tú lo pruebas: le escribes como si fueras un cliente y corregimos lo que no te guste.
Te damos el acceso y te enseñamos a cambiar precios y horarios tú mismo. Seguimos revisando y ajustando lo que salga mal.
Un negocio no se cae por falta de clientes. Se cae porque nadie contestó a tiempo.
Son los casos con los que más nos escriben. Si te ves en alguno, cuéntanos y te decimos qué haríamos.
Abres el WhatsApp por la mañana y hay quince mensajes de anoche. Tres ya compraron en otro lado.
El WhatsApp que contestaTienes tres años vendiendo y no sabrías decir a quién le vendiste en marzo.
Tu lista de clientesPasas dos horas al día copiando pedidos de WhatsApp a una hoja de cálculo.
Trabajo repetidoLlevas seis meses pagando anuncios y no sabes cuál de tus clientes vino de ahí.
Anuncios medidosTe piden «la página» para mandarte un cliente y no tienes qué mandar.
Tu páginaTe vas una semana de viaje y el negocio se frena porque nadie contesta.
Todo juntoDinos qué vendes y cuántos mensajes recibes al día, aunque solo te interese una de las piezas. En esa misma conversación te decimos qué haríamos en tu caso y cuánto costaría. Si no te sirve, te lo decimos también.
Escribir por WhatsAppEscribe entre 8am y 8pm y te contesta una persona.
Fuera de esa hora te contesta el bot.